Eduardo Santiere

Multitudes

Multitudes

El pulso buscó lo mínimo y un mundo asomó. Luego la apetencia del color creció hasta cubrirlo todo. El episodio intermedio fue hurgar en las entrañas del papel. Para Eduardo Santiere éste es soporte y materia; superficie y volumen. Con grafito, lápices de colores, materiales punzantes y una meticulosidad infinita, Santiere compone universos cuya escala desconocemos. En sus scratchings somete la superficie del papel a incisiones y rasgaduras que lo liberan de la presión que lo hizo terso y regular. Hace surgir relieves esculturales que penden, ligeros, de la materia de la que fueron desprendidos. Se trata de una transformación morfológica que lleva del vacío a la abundancia. En otras obras, la pulpa brota como espuma mientras leves líneas de grafito circundan o conectan puntos y formas ovoidales de distintos colores y densidades. Nos perdemos escrutando la posición, tamaño y relación recíproca de los microorganismos o cuerpos celestes en suspenso sobre el blanco de la hoja. Oscilamos entre entregarnos a la arbitrariedad o buscar el sistema.
En ciertas obras el carácter sistemático se hace visible: en las Sinfonías, las pequeñas unidades de volumen y color se ajustan a una estructura cuadricular. No obstante, la grilla no impone uniformidad: los puntos se sujetan al orden pero no a la obligatoriedad de la presencia. Algo semejante ocurre con los Patterns. Una mirada atenta sobre esa trama de unidades en apariencia idénticas revelará que cada elemento fue trazado a mano, con la gracia y el yerro de lo particular. Santiere provoca una tensión entre la realización manual y la serie y, también, entre lo particular y lo colectivo que reaparece en la serie Multitudes, sus últimos trabajos. La superficie del papel está cubierta por una multitud construida por la sumatoria de elementos diversos, individualizados en sus más mínimos rasgos por colores y texturas. ‘Materia’ resulta un término clave: además de dibujar, el artista descorteza la superficie y hace surgir el volumen, la aguijonea y hace aparecer el aire. Y sobre todo, por el modo en que compacta el color, denso y corpóreo, se hace difícil no preguntarse cuánto pesan las multitudes que pueblan el papel. Después de todo, la materia es también energía, factor de transformación y tan presente, como sustrato, en toda la obra de Santiere.


                                                                                                                                                 Verónica Tell
Dra. en Historia y Teoría del Arte (UBA) e investigadora del CONICET