Juan Sorrentino

La música como epifanía del mundo

El 16 de noviembre la galería Herlitzka + Faria inaugura La música como epifanía del mundo, exhibición de Juan Sorrentino que reúne una serie de piezas que conforman una orquesta de esculturas sonoras: un ensamble único.

 “Siempre encuentro en la música una conexión con emociones y vínculos del mundo de lo espiritual. En los inicios de la música, las personas hicieron instrumentos con huesos de sus familiares muertos: hacían flautas para revivir el espíritu de esa persona a través del sonido de sus huesos. Desde el nacimiento de la música hasta hoy, hay una conexión de la música con el mundo espiritual o con el universo mágico. La música siempre está como conector entre un estado y otro; entre un mundo y otro”, señala el artista. Y añade: “Hay algo de esta idea de la epifanía de la música que siento que también forma parte de la vida cotidiana de las personas: con los recuerdos y experiencias que genera la música”.

Las piezas que se exhiben y que componen este singular ensamble son: Teleféricos, Quebrachos. El residuo de la trama, Mancuspias y Space Scanner. Teleféricos es una escultura sonora compuesta por un trío de voces que se escuchan a través de parlantes que ascienden y descienden por un riel, como si fueran teleféricos. En cada una de estas piezas se escucha a distintos artistas y referentes culturales leer fragmentos de poemas inspirados en la conexión entre la tierra y el cielo.

Space Scanner es una instalación con un cono que gira sobre una balsa en un estanque. Al girar sobre su propio eje, el cono genera un sonido denominado ruido blanco, que contiene todas las frecuencias audibles y que escanea el espacio. En todas sus obras sonoras, Sorrentino trabaja el audio como una composición musical única: una escultura sonora irrepetible.

 

En El residuo de la trama. Quebrachos quemados, dos máquinas arrastran de manera intermitente sobre la pared troncos de quebracho colorado quemados que generan una trama, un delicado residuo que cae en el suelo y un sonido. El tronco quemado deviene imponente carbonilla. El artista eligió el quebracho colorado por ser una madera noble y codiciada. Nativo de Sudamérica y oriundo en nuestro país de la región chaqueña, este bello árbol es talado indiscriminadamente para ser utilizado en los ferrocarriles y en la industria de la curtiembre.

Las Mancuspias son esculturas sonoras que pueden actuar solas o como ensamble y toman su nombre de un animal imaginario de Cefalea, cuento de Julio Cortázar. Cuando suenan en el mismo recinto provocan una música de un carácter muy dinámico y envolvente: cada composición, si bien tiene su propio sistema de audio, fue pensada para complementarse y estar junto con las otras. Para hacer las mancuspias, que remiten a la memoria de los propios materiales que la integran, cuenta Sorrentino que lo inspira una frase de Atahualpa Yupanqui: “La guitarra antes de ser instrumento fue árbol y en él cantaban los pájaros. La madera sabía de música mucho antes de ser instrumento”.

Por Marina Oybin

 

Desde el 16 de noviembre de 2022 hasta febrero de 2023

Días y horarios: lunes a viernes de 11:30 a 19 hs.

Dirección: Libertad 1630

Prensa: marinaoybin@yahoo.com.ar